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Alfred Nobel

EL NACIMIENTO DEL SOL

 

En la remota antigüedad, un pueblo que habitaba en un hermoso valle rodeado de montañas, recibió una insólita noticia. Un viajero recién llegado les informó que atravesando esas gigantescas moles de piedra, existía otro lugar, completamente llano y cubierto de agua.

-Desde allí, continuó relatando... -puede observarse el instante mismo del nacimiento del sol. Un hermoso cambio de colores en el cielo lo precede: luego, al aparecer, es enorme, y se le puede contemplar directamente, pues su color rojo no hiere la vista.

Mientras se eleva, va empequeñeciéndose y tornándose amarillo, tal como lo veis a diario, surgir tras las montañas. Lo que vosotros creíais que era el comienzo, en realidad no lo es. El haber estado en aquel lugar me ha permitido comprender.

Al escuchar aquellas palabras, algunos habitantes de la comarca quedaron paralizados de estupor, otros se dispusieron, presurosamente, a partir e iniciar la marcha.

En el transcurso de la travesía se fué haciendo la noche. El febril deseo de llegar... aceleraba los pasos de los caminantes para contemplar, cuanto antes, tan increíble acontecimiento.

La marcha era dificil. Kilómetro a kilómetro renovaban el esfuerzo y, la promesa de lo desconocido, superaba el cansancio. No obstante, eran necesarias algunas pausas para recuperar las fuerzas y el aliento, pero no para todos. La tenacidad y el empeño de cada uno, iba modulando, paso a paso, la longitud de ese cordón de hombres anhelantes. El que lo encabezaba, se alejaba cada vez más del resto que le sucedía, y marchó solo, en la noche, adelantándose en el camino.

Súbitamente aquel lugar del cual hablaron, apareció ante su vista. Esa masa increíble de agua cubriéndolo todo y el rumor continuo de sus olas y... también la oscuridad de la noche.

El prometido sol no estaba y entonces, sucedió lo inevitable, la decepción. Ahora sí que el cansancio se dejó sentir y el caminante cayó, exahusto, mientras continuaba contemplando, en penumbras, el fosforescente estallido de la espuma del mar. Casi sin darse cuenta se quedó dormido.

Cuando despertó, el sol era el mismo que siempre había visto en su tierra. Bajo su luz, sus compañeros comentaban, extasiados, la revelación del comienzo verdadero.

En ese momento advirtió que sus amigos habían presenciado el nacimiento del sol, y su mente, tan veloz como antes de emprender la marcha, comprendió en aquel mismo instante, el misterio, temporal, de la búsqueda y el encuentro.

Siempre tuve la conviccion de estar cumpliendo un papel importante dentro de un universo integramente poblado de casualidades.
Mi modesta existencia formaba un conjunto homegeneo de particularidades, que desencadenaban otros conjuntos, que,
a su vez, ligandose con los creados por otras existencias,daban lugar a mi noción del universo.

Cuanto y como tenemos intervención con cada uno de nuestros actos, es algo que algunas veces me parecía tangible, sencillamente se me iba de las manos y dejaba a la luz, cuan lejos estoy de entender cual es el papel que cumplo en ese todo.

No obstante, al despertarnos cada dia, ejecutamos una rutina que parece escrita por un ser o seres superiores, a quienes siempre de nuestras desventuras, sin darnos cuenta que, con solo la forma como nos servimos café o nos subimos al omnibus, estamos generando nuestros mismos, sin ayuda externa, una cadena de hechos consecuentes.

Cierto es, que si bien esa cadena es propiciada y alimentada por cada uno de nuestros estados de ánimo, estos no son mas que la forma de expresión de una única fuerza interior que nos motiva y controla, que algunos llaman amor, intentando ponerle limites como forma de hacerla entendible.

Pero, tanto amor, odio, el sentir en general, no son mas que manifestaciones de lo que yo llamo escencia, que encasillo tambien en una sola palabra, para poder referenciarla en mi mente, inamovible e intemporal, que no logro comprender pero percibo, es comun a todos los individuos.

A veces tenemos reflejos, casi como espejismos, de esa fuerza escencial, llegando a ellos por los distintos caminos que se abren con nuestros diversos sentimientos.

Pero la escencia es siempre la misma, solo varia la forma en que se nos hace visible en el transcurso de nuestra existencia y en si somos capaces o no de captar los distintos mensajes que nos envia.
Hasta el presente, ha alcanzado ese camino gracias a dos personas que hicieron posible que pudiera encontrarlo recorrerlo y llegar hasta su fin.

Por ellas pude tener entre mis manos, por momentos maleable,calida, inmensa, mi propia alma.