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Alfred Nobel

 

 

 

Leyendas y mitos de las flores

El hombre siempre ha vivido en estrecha relación con las plantas, que le han proporcionado tanto ayuda (en forma de alimento, remedio contra enfermedades, elixires de belleza...) como agresión (en forma de terribles venenos). Por todo ello, a lo largo de los siglos, han dado pie al nacimiento de todo tipo de mitos y leyendas. Véamos algunas de ellas.


El cardo

Se cuenta que en el siglo X, durante el reinado de Malcom I de Escocia, los normandos se acercaron a los combatientes escoceses, aprovechando la oscuridad de la noche para sorprenderlos y obtener una fácil victoria.

Sin embargo, uno de los intrusos pisó un cardo y, al no poder soportar el dolor que sintió, gritó con todas sus fuerzas provocando que los escoceses despertaran y empuñaran sus armas contra los atacantes, a los que vencieron.

Desde entonces, el cardo es el emblema nacional de Escocia aunque, ya desde el siglo VIII existía, entre los escoceses, la Orden del Cardo, cuyo lema era: "Nadie me provoca sin ser castigado".

El muguete

Una leyenda de la baja Edad Media cuenta la historia de San Leonardo, protegido del rey Clodoveo de Francia, que dedicaba su tiempo a tratar de aliviar las penas de los enfermos.

La vida en la corte disgustaba tanto al santo que un día decidió dejarla e irse a vivir en una choza en el bosque, alabando a Dios constantemente por su generosidad y por los maravillosos regalos que la naturaleza le ofrecía.

Un buen día, recibió la provocativa visita del diablo en forma de dragón. Un duelo debería decidir quien sería el dueño del bosque.

La lucha duró tres días, hasta que el santo consiguió hundir su cruz en las fauces del dragón. De la sangre que derramó el dragón brotó hierba venenosa; de la que perdió San Leonardo, creció muguete.

En Francia, los enamorados se obsequian con esta flor para desearse suerte.

El nomeolvides

Según una vieja leyenda islámica, un ángel se encontraba llorando a las puertas del Paraíso, del que Alá le había expulsado porque el ángel amaba a una mujer mortal.

Sólo sería perdonada si plantaba la flor nomeolvides por todo el mundo. Cuando el ángel contó a su enamorada este requisito, tan difícil de cumplir, ella prometió ayudarlo en su tarea.

Tanto amor y sacrificio conmovieron a Alá, que otorgó la inmortalidad a la mujer y abrió las puertas del Paraíso a los amantes.

Enviado por Rosana Rojas