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Alfred Nobel

La Siguanaba

Una noche, un señor regresaba a caballo de una fiesta, teniendo que recorrer una gran distacia como de 10 kilómetros para regresar hasta su casa. Pasadas las once y saliendo del poblado pasó por el cementerio, se oyeron entonces las campanadoas de la iglesia anunciando la hora.

Caminó largo trecho. en el camino encendío un puro y se lo fumó, subiendo largo rato por altas lomas y bajando cuestas pronunciadas. Tranquilamente sentía la brisa de la noche cruzando por los cañales, llegando al grado de sentir somnolencia. Recorrió largo trecho por una planicie hasta llegara a una quebrada arenosa, cruzó el río y subió una cuesta adentrándose en en una sombra más densa producida por el follaje tupido del lugar, sintió que se le erizaba la piel, y le entró un gran escalofrío por la espalda.


El caballo relinchó enojado por el exceso de carga, y de repente el hombre sintió que lo abrazaban por detrás a la altura de su espalda en dirección a los pulmones. Sintió la provocante caricia sensual de unos senos grandes y tersos de mujer joven que lo acariciaba con lujuria. El hombre quizó ver quien lo abrazaba y solo vió la silueta de una mujer con oscura melena alborotada. Inmediatamente vió que en su cuerpo a la altura del pecho dos brazos blancos femeninos que terminaban en finas manos afiladas las cuales tenan uñas afiladas.


Se hechó a correr montado en su caballo, cerró sus ojos y salió disparado como loco perdiendo en la carrera su sombrero. No se detuvo sino hasta llegara a su pueblo, muy nervioso casi no se pudo bajar del caballo y con sollozos y alta fiebre se acostó en su cama. El hombre se durmió muy enfermo y asustado. Al amanecer la cabeza le picaba desesperadamente y al peinarse le salían grandes piojos negros. Todos los familiares concordaron en que la Siguanaba había asustadoa a nuestro amigo, y le aconsajaban para que no le fuera a ocurrir lo mismo.


Las recomendaciones eran que bastaba con llevar en el bolsillo izquierdo un pedazo de tela color rojo, o llevar en el sombrero una cruz de alfileres. Dicen que la Siguanaba sólo les sale a los hombres solteros y a los "amancebados" (perejas no casadas por la iglesia); a los niños, a los viejitos, cuando no portan medallas, cruces o escapularios benditos.

ENVIADO POR: BERTA MENDEZ

 


 

 

 

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