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Alfred Nobel

LA LEYENDA DE EDIPO

Layo (hijo de Lábdaco y biznieto de Cadmo), desterrado de Tebas por Anfión y Zeto, había encontrado hospitalidad en el Peloponeso, en casa de Pélope,.Pélope era rey de Pisa, estaba casado con Hipodamia y era padre, entre otros, de Atreo, Tiestes y Crisipo, siendo Cripipo hijo bastardo con una esclava

Layo traiciona la confianza y generosidad de Pélope pervirtiendo al joven Crisipo . A raíz de la muerte de Anfión, lo rapta y se lo lleva a Tebas. La actitud de los tebanos, que no lo castigan por el rapto, será causa de la cólera de Hera .

Pélope al enterarse maldice a Layo y los dioses deciden castigarlo en su descendencia masculina. Finalmente, rescata a Crisipo, pero el joven muere a manos de sus hermanos Atreo y Tiestes, celosos del afecto que Pélope profesaba al joven.

La maldición de Pélope sobre Layo tendrá terribles consecuencias, pues le pide a Zeus que Layo no engendre ningún hijo y que si lo hiciese, muera a manos de él.

Una vez en Tebas Layo se casa con Yocasta, hermana de Creonte, y sube al trono. Pero el oráculo le profetiza que se le prohíbe engendrar y que si lo hace, morirá a manos de su hijo (se trata pues de un oráculo condicional). Por esta razón Layo no hizo uso del matrimonio durante algún tiempo hasta que un día, embriagado por el alcohol, yace con Yocasta y engendra un hijo.

Cuando Yocasta da a luz, para no mancharse las manos de sangre, deciden abandonar al niño en el monte Citerón. Pero antes, Layo traspasa los tobillos de su hijo con unos clavos (de ahí su nombre: Edipo, que significa “Pies hinchados”) para evitar que sea recogido. Supone que nadie recogerá a un bebé malherido.

El niño es recogido por unos pastores de Pólibo, rey de Corinto, que deciden llevar al bebé hasta su reina Mérope. Y ella, que carecía de hijos, se hace cargo del niño precisamente por tener así los pies. De este modo, le sería más fácil evitar las sospechas de que el niño fuera un expósito recogido.

Mérope cura los pies al bebé, pero decide ponerle Edipo en recuerdo del estado en que se lo entregaron.

Y así, Edipo va creciendo en Corinto y pasa por ser hijo de Pólibo. Pero, siendo ya adulto, un conocido le increpa, echándole en cara no ser hijo auténtico de los reyes de Corinto. Angustiado ante tamaña acusación, interroga a Pólibo y Mérope, que se muestran indignados, pero no le dan una respuesta satisfactoria.

Edipo decide entonces partir con el propósito de consultar el oráculo de Apolo en Delfos y averiguar la verdad.

Cuando llega a Delfos, recibe una siniestra advertencia. Apolo le ordena no volver a su patria, pues si lo hace matará a su padre y yacerá con su madre. Pero se muestra mudo ante las insistentes preguntas de Edipo acerca de quienes son sus padres.

Al no obtener repuesta, Edipo entiende que sus padres son verdaderamente los que él tenía por tales y, tratando de que el oráculo no se cumpla, decido no volver a Corinto.

Pero he aquí que en su regreso de Delfos, se encontró con Layo en una encrucijada. Layo, un hombre mezquino y soberbio, ordena de malos modos apartarse a Edipo y como éste no se apresura a obedecer, mata a uno de sus caballos. Surge la trifulca y Edipo mata a Layo en legítima defensa. A pesar de la advertencia del oráculo, Edipo no puede escapar de su destino.

Llegada a Tebas la noticia de la muerte de Layo, Creonte (hermano de Yocasta) ocupa el trono en calidad de regente. Volverá a hacerlo después en varias ocasiones.

La Esfinge (que era un castigo de Hera por el secuestro impune de Crisipo) era un monstruo con cabeza de mujer, cuerpo de león, cola de serpiente y alas de águila. La Esfinge planteaba diariamente enigmas a los tebanos. Y como éstos no los conseguían resolver, devoraba cada día a uno de ellos.

Creonte, que sabía por el oráculo que sólo se librarían de la Esfinge cuando alguien resolviese sus enigmas, había prometido el trono de Tebas y el matrimonio con Yocasta a quién encontrase la solución de los enigmas.

En esa angustiosa situación se encontraba Tebas,cuando llega Edipo huyendo de Corinto. Y decide enfrentarse a la Esfinge.

Las adivinanzas de la Esfinge eran dos:”¿Quién es el ser que al amanecer camina a cuatro patas, a mediodía sobre dos y al anochecer sobre tres?”.Edipo da la respuesta correcta “El hombre, que en su infancia gatea, en su juventud camina erguido y en su senectud se apoya en un bastón”.La Esfinge plantea la segunda “¿Cuáles son las hermanas que se engendran mutuamente?”.Edipo vuelve a acertar “El día y la noche” (estas dos palabras son femeninas en griego).