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Alfred Nobel


 


PALABREO DE LA ALEGRÍA ...



Palabreo de la alegría
perdida

Compadre
Venancio Laya,
dígale a Juan
Pablo Pae
que me mande
mi guitarra
y usted mismo
me la trae.

Más que me carguen de jierro,
más que me roben la hija,
más que solo y sin cobija,
me echen aquí como un perro,
más que me den por encierro
un castillo en una playa,
mi corazón no desmaya
si le dejan su alegría,
que no hay mejor compañía,
compadre Venancio Laya.

Me quitaron mi derecho,
compadre, lo que más quiero,
mi alazán refistolero,
mi palma de llano y techo;
mi palma con guitarra y pecho,
el recuerdo se distrae,
cuando la pena decae
y la guitarra la enlaza;
eso, si usté tiene raza,
dígale a Juan Pablo Páe.

Asina que usté lo vea
dígale usté, compañero,
que eso no lo hace un llanero
sin pretina y con correa;
que aprete más la manea
que mis tobillos amarra,
que robe voz de chicharra,
que robe luz de cocuyo,
pero, si tiene lo suyo,
que me mande mi guitarra.

Y si no hay en el Castillo
guitarra p'al prisionero,
échele un fiao al ranchero
de una vela de a cuartillo;
que el copetico amarillo
le prenda Juan Pablo Páe
y si en el patio le cae
la caldereta marina,
póngale la mano asina
y usté mismo me la trae.
Coplas del amor viajero

Ya pasaste por mi casa,
a flor de ti la sonrisa...
Fuiste un ensueño de gasa;
fuiste una gasa en la brisa...

Te vi flotar en la bruma
que tu blancura aureola,
como un boceto de espuma
sobre un pedestal de ola.

Yo, que he buscado el lucero
que a Belén lleve el camino,
preso por lazos de acero
al potro de mi destino,

pensé: -En sus brazos, con Ella,
romperé, acero, tus lazos!
¿Para que quiere una estrella
quien tiene al cielo en los brazos?

Y tan cerca llegue a verte
que te rozaba mi dedo...
Tuve miedo de quererte...
y ya es querer, tener miedo.

Ansiosos se han emboscado
en mis ojos, mis antojos,
y tu tambien me has besado
veinte veces con los ojos.

Y tu mano pasionaria,
aquella noche huyó en vano,
porque mi mano corsaria
fue gavilán de tu mano.

Y he sentido que temblaban
tus labios en el café,
cuando mis pies se angustiaban
acorralando tu pie...

Pero te vas, sin dejar
ni una huella en el camino...
Sombra azul que cruza el mar
la borra el azul marino...

No se si me olvidarás
ni si es amor este miedo;
yo solo sé que te vas,
yo solo sé que me quedo.

Tal vez mañana, un mañana
remoto, traiga a tu lado,
con el sol, por tu ventana,
un rayo azul del pasado.

Releyendo cosas viejas
y evocando cosas idas,
entre amarillentas rosas
y epistolas desvaidas,

encontraras al acaso
estas coplas del camino,
como en el fondo de un vaso
roto una mancha de vino.

Al oido de la nieta
tu voz de abuela hablara:
-Son los versos de un poeta
que no sé si existe ya...

Ella dira: -¿Como era?
¿Cruzará ignotos países
y cual tu, sombra viajera,
tendra los cabellos grises?

Yo, entre tanto, junto al mar,
esperaré tu venida
y en un eterno esperar
se me pasará la vida.

Vida traidora, por quien
todo este Sueño se muere,
si no te hice ningun bien,
por que tu mano me hiere?

Mi voz querrá ensordecer
al propio mar con su llanto:
¿Por que no la vuelvo a ver,
mi Dios, si la quiero tanto?

Y mi canción irá sola
hacia donde tu te pierdes...
donde ella pase, la ola
tendra un dolor de aguas verdes...

No se si me olvidarás,
ni si es amor este miedo;
yo solo sé que te vas,
yo solo sé que me quedo.

Y que si te quise ayer,
hoy te siento mas tirana
y si asi crece el querer
!Como te querré mañana!

ANDRES ELOY BLANCO


 

 

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