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Alfred Nobel

 

 

VIGILIA DE LOS DÍAS

 

Pensando que el verano es un tiempo, si cabe, más propicio para la lectura, no me resisto a participarles uno de esos libros que es para todo momento. La edición poética lleva el sello del Archivo Central de la Consejería de Educación y Cultura de la ciudad autónoma de Ceuta y el autor es Rafael Rodríguez Almodóvar, afincado en Granada. El poemario, de 85 páginas bellamente ilustradas por Ahmed el Amrani, es una íntima confesión de vida vivida, es la voz de un amigo que nunca decepciona. No piense el lector que la selección de este libro ha sido al azar o por vínculos de amistad, hace tiempo que uno arrincona cientos de obras que recibe, en parte porque el tiempo es escaso y por otra porque su primera visión no me ha despertado el entusiasmo. El caso de este libro es distinto. Lo elijo, porque además de estar bien labrado y mejor servido, tiene el valor añadido de conducirnos a la vida y de sernos útiles.

El poeta, autor del libro "Vigilia de los días", sabe avivar en nosotros aquellas fuerzas secretas; sus palabras nos descubren un mundo auténtico con la lucidez del poema. Cada verso es un latido que nos envuelve, un diálogo irrepetible, una sensación de clarividentes pensamientos. Pongo, por ejemplo: "El peso de los días es ley de vida". "La mañana te abre/ los nuevos horizontes". "Cuando abro los ojos/me persigue la sombra". Rodríguez Almodóvar vive en la poesía y ve en lo poético la luz. Todo es poesía en el vivir de este soñador del tiempo que escribe con el alma a corazón abierto. El prologuista del poemario, Gómez Barceló, que confiesa conocer bien a la persona y a su obra, así lo atestigua: "la poesía nos permite conectar con su autor, saber de sus amores y desamores, de sus relaciones y soledades. las añoranzas del amor perdido y la penosa carga de continuar navegando." La poesía le salva pero también nos salva a poco que nos dejemos atrapar por estos versos apasionados que nos llevan por los senderos de la verdad.

Si tuviese que hacer una radiografía de este libro en pocas líneas, diría que es una obra cuya lectura no nos deja indiferentes. Lleva impreso un ritmo que imprime carácter, es lo que hace a la poesía persuasiva. Rodríguez Almodóvar lo consigue de manera sencilla, no mediocre, pero justamente brillante. Cada pulso es un puro sentimiento tejido desde lo más hondo del ser, un abecedario de sentimientos que despiden un calor humano capaz de iluminarnos y calentarnos. Releyendo sus poemas el frío no entra, lo que irrumpe es el tiempo con su lenguaje de músicas. Y es que el poeta es un amante que conversa con el verso a diario en su diario del tiempo. En suma, "Vigilia de los días" es un deleite que cuánto más se saborea antes se llega a la sabiduría. En el fondo, su poesía no es algo para leer, sino para releer; tampoco es algo que se ve a primera vista, sino la luminaria que nos permite ver más allá del horizonte. Y lo que vemos, es la vida convertida en verso y, al ser, vertido en la poesía.

Víctor Corcoba Herrero

corcoba@telefonica.net